| 1 cuota de $34.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $34.500,00 |
| 2 cuotas de $20.913,90 | Total $41.827,80 | |
| 3 cuotas de $14.425,60 | Total $43.276,80 | |
| 6 cuotas de $8.187,42 | Total $49.124,55 | |
| 9 cuotas de $6.069,70 | Total $54.627,30 | |
| 12 cuotas de $5.038,15 | Total $60.457,80 | |
| 24 cuotas de $3.674,39 | Total $88.185,45 |
| 3 cuotas de $14.700,45 | Total $44.101,35 | |
| 6 cuotas de $8.096,00 | Total $48.576,00 |
| 3 cuotas de $14.853,40 | Total $44.560,20 | |
| 6 cuotas de $8.154,07 | Total $48.924,45 | |
| 9 cuotas de $6.101,51 | Total $54.913,65 | |
| 12 cuotas de $4.997,03 | Total $59.964,45 |
| 18 cuotas de $4.052,60 | Total $72.946,80 |
Sebastian Hacher Rivera
Cicuta para los oídos
Eterna Cadencia
Páginas:
Formato:
Subtítulo:
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: 9789877123647
El personaje de Cicuta para los oídos hace su aventura en un lugar semipoblado de la provincia de Buenos Aires. Allí bordará sobre fotografías históricas ?generalmente retratos de "perdedores" y aprenderá los olvidados oficios terrestres. Su bordado es una misa y una restitución, pero sobre todo un ritmo cuyo fin es observar por dónde entra y sale la aguja, hasta llegar a olvidarlo como la flecha que se clava en su centro cuando el arquero deja su obsesión por lograrlo. Inacayal, Catriel, Foyel, vencidos y humillados por la Campaña del Desierto, vuelven en sus retratos bordados con los colores de su soberanía. Si Vilma Palma e Vampiros, que los vecinos escuchan con los parlantes muy altos, representan al pueblo y su algarabía, el vecino misofónico no es el pequeño burgués que quiere recogerse en soledad. La misofonía es la última capa de resistencia a un silencio tan poco material como el del corazón en su metáfora. Cicuta para los oídos es, amén de un relato sutil de aprendizaje del Otro, un tratado sobre el silencio y un manual pacifista sobre la convivencia donde hasta los depredadores menores ?comadrejas, ratas, hormigas, zorros? son iguales como estrategas ante este joven estudioso que escribe, borda y dibuja lejos de la crudeza sonora de la ciudad. María Moreno