| 3 cuotas de $12.966,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.900,00 |
| 1 cuota de $38.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.900,00 |
| 2 cuotas de $23.581,18 | Total $47.162,36 | |
| 3 cuotas de $16.265,38 | Total $48.796,16 | |
| 6 cuotas de $9.231,61 | Total $55.389,71 | |
| 9 cuotas de $6.843,80 | Total $61.594,26 | |
| 12 cuotas de $5.680,69 | Total $68.168,36 | |
| 24 cuotas de $4.143,01 | Total $99.432,29 |
| 3 cuotas de $16.575,29 | Total $49.725,87 | |
| 6 cuotas de $9.128,53 | Total $54.771,20 |
| 3 cuotas de $16.747,74 | Total $50.243,24 | |
| 6 cuotas de $9.194,01 | Total $55.164,09 | |
| 9 cuotas de $6.879,68 | Total $61.917,13 | |
| 12 cuotas de $5.634,34 | Total $67.612,09 |
| 18 cuotas de $4.569,45 | Total $82.250,16 |
DUSAN KAZIC
CUANDO LAS PLANTAS HACEN LO QUE LES DE LA GANA
Cactus
Páginas:
Formato:
Subtítulo: CONSEBIR UN MUNDO SIN PRODUCCIÓN NI ECONOMÍA
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: 9789873831874
Para las ciencias humanas, los mundos campesinos son algo remoto. A pesar de que cada día se vuelve más y más evidente que la vida en la Tierra depende, precisamente, de lo que suceda en la tierra, se sigue situando esos mundos en el pasado y en un afuera del pensamiento, una terra incognita. Paradójicamente, la vida campesina es pensada por cientistas que no trabajan los suelos, pues, según parece, esa vida no puede pensarse a sí misma, desde las prácticas conjuntas y las voces humanas y vegetales que habitan los campos. Esta exclusión, necesaria para conservar el paradigma de la Economía y la Producción, viene de lejos: fisiócratas, liberales y marxistas han discriminado ontológicamente a las plantas a lo largo de la historia, habilitando una distancia que permitió explotarlas mejor. Este libro se propone rastrear y combatir esa distancia. Pero para ello hace falta animar el mundo agrario, atender al hecho de que las plantas son seres sensibles e inteligentes y, por qué no, intuitivos. Desarmando sus propias persistencias teóricas, y entregándose a lo que llama una etnografía especulativa, Dusan Kazic descubre que los campesinos y las campesinas animan a las plantas desde siempre, que existe una ecología afectiva que los hace trabajar en conjunto, y que de ese modo emerge un mundo generativo más que productivo, cooperante más que extractivo. Así, a través de los gestos de recolectar, trasplantar o desmalezar, y de historias contadas por quienes conviven con las plantas, se vislumbra un mundo no idealizado donde hay lugar para amarlas o maldecirlas, comerlas sin por ello retirarles el afecto, cuidarlas y ser cuidados por ellas, disculparse ante el descuido o la fatalidad, abandonarlas y regresar a ellas, sufrir y gozar por y con ellas, vivir y morir junto a ellas. Y seguir fabulando posibles inseparados.