| 1 cuota de $39.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $39.500,00 |
| 2 cuotas de $23.944,90 | Total $47.889,80 | |
| 3 cuotas de $16.516,26 | Total $49.548,80 | |
| 6 cuotas de $9.374,00 | Total $56.244,05 | |
| 9 cuotas de $6.949,36 | Total $62.544,30 | |
| 12 cuotas de $5.768,31 | Total $69.219,80 | |
| 24 cuotas de $4.206,91 | Total $100.965,95 |
| 3 cuotas de $16.830,95 | Total $50.492,85 | |
| 6 cuotas de $9.269,33 | Total $55.616,00 |
| 3 cuotas de $17.006,06 | Total $51.018,20 | |
| 6 cuotas de $9.335,82 | Total $56.014,95 | |
| 9 cuotas de $6.985,79 | Total $62.872,15 | |
| 12 cuotas de $5.721,24 | Total $68.654,95 |
| 18 cuotas de $4.639,93 | Total $83.518,80 |
Emmanuel Todd
LA DERROTA DE OCCIDENTE
Akal
Páginas: 295
Formato:
Subtítulo:
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: 9789878367767
La implosión de la URSS volvió a poner la historia en movimiento. Sumió a Rusia en una violenta crisis, pero, sobre todo, creó un vacío mundial que absorbió a Estados Unidos, también en crisis desde 1980. Se desencadenó entonces un movimiento paradójico: la expansión conquistadora de un Occidente que se marchitaba. La desaparición del protestantismo condujo a Estados Unidos, por etapas, del neoliberalismo al nihilismo, y a Gran Bretaña, de la financiarización a la pérdida del sentido del humor. Mientras tanto, el estado cero de la religión conducía a la Unión Europea al declive, a pesar de que Alemania estaba a punto de resurgir. Entre 2016 y 2022, el nihilismo occidental se fusionó con el ucraniano, nacido de la descomposición de la esfera soviética. Juntos, la OTAN y Ucrania se enfrentaron a una Rusia estabilizada, de nuevo una gran potencia, ahora conservadora, tranquilizadora para el resto del mundo que no quiere seguir a Occidente en su senda suicida. Los dirigentes rusos han decidido tomar partido: han desafiado a la OTAN y han invadido Ucrania. Recurriendo a la economía crítica, la sociolocía religiosa y la antropología, Emmanuel Todd nos lleva a recorrer al mundo real, de Rusia a Ucrania, de las antiguas democracias populares a Alemania, de Gran Bretaña a Escandinavia y a Estados Unidos, sin olvidar al resto de países, cuya elección decidirá, si no lo ha hecho ya, no sólo el resultado de la guerra, sino el mundo por venir.