| 1 cuota de $39.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $39.900,00 |
| 2 cuotas de $24.187,38 | Total $48.374,76 | |
| 3 cuotas de $16.683,52 | Total $50.050,56 | |
| 6 cuotas de $9.468,93 | Total $56.813,61 | |
| 9 cuotas de $7.019,74 | Total $63.177,66 | |
| 12 cuotas de $5.826,73 | Total $69.920,76 | |
| 24 cuotas de $4.249,51 | Total $101.988,39 |
| 3 cuotas de $17.001,39 | Total $51.004,17 | |
| 6 cuotas de $9.363,20 | Total $56.179,20 |
| 3 cuotas de $17.178,28 | Total $51.534,84 | |
| 6 cuotas de $9.430,36 | Total $56.582,19 | |
| 9 cuotas de $7.056,53 | Total $63.508,83 | |
| 12 cuotas de $5.779,18 | Total $69.350,19 |
| 18 cuotas de $4.686,92 | Total $84.364,56 |
David González Jara
LA MIRADA DEL PERRO
ROSAMERÓN
Páginas:
Formato:
Subtítulo:
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: 9791399141924
¿Qué vio el perro en el ser humano para decidir quedarse a su lado? ¿Y qué vimos nosotros en él para convertirlo en nuestro mejor amigo? Desde hace miles de años, perros y seres humanos caminan juntos. Han cazado, trabajado, dormido y vivido, hasta formar una alianza única en la historia de la evolución. Pero ¿cómo nació realmente esa relación? ¿Qué cambios biológicos, emocionales y sociales hicieron posible que dos especies distintas llegaran a entenderse como ninguna otra en la naturaleza? En La mirada del perro, David G. Jara entrelaza divulgación científica, experiencia personal y los inolvidables relatos de Rudyard Kipling para explorar el origen, la evolución y la profundidad del vínculo entre humanos y perros. A través de la genética, la neurobiología y la etología, descubrimos cómo el miedo se transformó en confianza, cómo la selección moldeó cuerpos y conductas, y por qué un perro es capaz de leer nuestras emociones con una precisión asombrosa. Pero este no es solo un libro sobre ciencia. Es también una historia de lealtad, aprendizaje y afecto, protagonizada por Ugar, un cachorro destinado a ser perro guía, y por Garm o Patones en los cuentos de Kipling, que nos enseñan que la amistad no entiende de especies. Porque, a veces, para entender al ser humano, basta con mirar a los ojos de un perro.